El conflicto en el centro histórico de la ciudad escaló este martes cuando un grupo de artesanos, liderados por Dulce, una de sus representantes, anunció que mantendrán el bloqueo instalado en la avenida Juárez hasta que les sea devuelta la mercancía que, según denunciaron, les fue arrebatada por autoridades locales. Sobre el asfalto, 14 casas de campaña se erigen como símbolo de resistencia, mientras los afectados exigen justicia por lo que califican como un “robo” y un acto de violencia institucional.
La tensión estalló la tarde del lunes, cuando los artesanos participaban en mesas de diálogo con funcionarios para buscar una solución a su reubicación. Según su versión, mientras negociaban, policías y personal municipal irrumpieron en el lugar donde almacenaban sus productos, incautando todo sin previo aviso. “No solo se llevaron nuestras cosas, sino que hubo jaloneos contra las mujeres que intentaron impedirlo”, relató Dulce, visiblemente indignada. Los afectados aseguran que el operativo fue violento y desproporcionado, dejando a decenas de familias sin su único medio de subsistencia.
El origen del conflicto se remonta al pasado 22 de febrero, cuando alrededor de 90 artesanos fueron desalojados de la plaza de Santo Domingo bajo el argumento de que la zona sería sometida a labores de limpieza y reordenamiento. Sin embargo, los comerciantes denuncian que, tras su expulsión, el espacio fue ocupado por otra organización, lo que alimentó las sospechas de un trato desigual y favorecimiento a grupos específicos. “Nos sacaron con la promesa de que era temporal, pero ahora vemos que otros ya están vendiendo ahí. ¿Dónde queda la justicia?”, cuestionó uno de los afectados.
La protesta ha paralizado una de las arterias más transitadas del centro, generando molestias entre automovilistas y comerciantes formales. A pesar de ello, los artesanos insisten en que no levantarán el plantón hasta que se les garantice la devolución de sus productos, muchos de ellos elaborados a mano con materiales que representan meses de trabajo. “No pedimos limosnas, solo queremos recuperar lo que es nuestro”, enfatizó Dulce, mientras sus compañeros distribuían volantes para explicar su causa a los transeúntes.
Las autoridades, por su parte, no han emitido una postura oficial sobre el caso, aunque fuentes cercanas al gobierno local sugieren que se está evaluando una solución que evite mayores confrontaciones. Mientras tanto, el ambiente en la avenida Juárez sigue cargado de incertidumbre, con los artesanos preparados para resistir el tiempo que sea necesario. “No nos moveremos hasta que nos den una respuesta clara”, advirtieron, dejando en claro que su lucha no terminará con promesas vacías.
El conflicto pone en evidencia las tensiones recurrentes entre los vendedores ambulantes y las autoridades, donde la falta de políticas claras de reubicación y el trato diferenciado entre grupos han generado un clima de desconfianza. Para los artesanos, este no es solo un problema de mercancía, sino de dignidad y derecho al trabajo. “Nos han tratado como delincuentes por querer ganarnos la vida honradamente”, lamentó una de las mujeres presentes en el bloqueo, mientras ajustaba una manta con la leyenda: “Sin justicia, no hay paz”.


