La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner compareció ante el tribunal en medio de un clima de alta tensión política y judicial, acusada en una causa que, según sus propias palabras, está viciada desde su origen. Con un tono desafiante, la líder peronista, de 73 años, denunció que tanto el juez como el fiscal a cargo de la investigación actúan con parcialidad, calificándolos de “mafiosos”. Su declaración se dio bajo la condición de detenida, aunque cumple prisión domiciliaria, un detalle que no pasó desapercibido en un proceso que ha generado controversia desde sus primeros días.
Durante su intervención, Fernández de Kirchner optó por un silencio estratégico, negándose a responder las preguntas de los magistrados. Su argumento fue contundente: solo hablaría si el fiscal Carlos Stornelli, figura central en la causa, era llamado a declarar para explicar las “barbaridades” que, según ella, habría cometido en el marco de la investigación. La exmandataria, que gobernó Argentina entre 2007 y 2015, ha sido una crítica feroz del sistema judicial, al que acusa de perseguirla con fines políticos.
El caso en cuestión, conocido como la “causa de los cuadernos”, gira en torno a presuntos sobornos pagados por empresarios a funcionarios durante los gobiernos kirchneristas a cambio de contratos públicos. Fernández de Kirchner enfrenta acusaciones por ser coautora de 204 hechos de corrupción, un número que ella misma cuestionó con ironía: “¿Dónde está toda esa plata?”. Según la investigación, decenas de empresarios habrían entregado sumas millonarias en efectivo para asegurar obras en sectores clave como la construcción, la energía y el transporte, un esquema que, de confirmarse, habría movido fortunas en la sombra.
Sin embargo, la defensa de la exmandataria ha insistido en que los cuadernos que sustentan la acusación son falsos, señalando supuestas adulteraciones en los documentos. Este argumento ha sido esgrimido en múltiples ocasiones por Fernández de Kirchner, quien ha presentado el caso como un ejemplo de lawfare, una estrategia judicial utilizada para deslegitimar a adversarios políticos. La causa, que ha dividido a la sociedad argentina, sigue avanzando en medio de un debate sobre la independencia de los poderes y los límites de la justicia en un contexto de polarización extrema.
El proceso judicial no solo pone bajo la lupa a la expresidenta, sino también a un sistema que, según sus críticos, ha sido instrumentalizado para saldar cuentas políticas. Mientras tanto, los argentinos observan con atención cada paso del tribunal, conscientes de que el fallo final podría tener repercusiones profundas en el futuro del país. La declaración de Fernández de Kirchner, cargada de simbolismo y confrontación, dejó en claro que la batalla legal está lejos de terminar, y que cada palabra pronunciada en la sala del tribunal será analizada con lupa por partidarios y detractores por igual.

